Buenas, quiero comenzar poniendo este relato que hice una vez para una web literaria, habia una sección de retos donde debías escribir un relato según el tema que te dieran, en mi caso fue "un cadaver en la biblioteca". Espero que les guste y les de una idea del tipo de relatos que hago.
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- David Harris, edad 31 años. Padre de familia y fiel esposo. No tiene antecedentes criminales ni nada similar. En fin, era una persona de bien. - dijo uno de los oficiales.
- ¡Mierda! Odio cuando le pasa esto a gente honesta.
- Cuando dices "esto" espero que no te refieras a la forma en que este murió.
- Tu sabes lo que quize decir.
- De hecho... - Antes de que pudiera seguir hablando, un oficial de menor rango llegó a informarles de un hayazgo.
- ¡Señor! Encontramos un rastro.
- ¿Un rastro?
- Si. Por aqui.
Los tres salieron hacia el ala oeste de la inmensa biblioteca. Pasando por oscuros pasillos de enormes estanterias que albergaban todo tipo de tomos antiguos. Llaves hacia el conocimiento y magia olvidada.El lugar olia a madera vieja y el aire era denso. La temperatura había descendido drasticamente en esta cruda noche de invierno y nadie se atrevia a salir a la calle desportegido.
Esa noche, la alarma del Brookhaven Library se había disparado, lo cual inició una movilización por parte del departamento de policia de la ciudad. Cuando llegaron, se encontraron con el cadaver del guarda Harris, tirado en medio de la sala de lectura. Harris no era un tipo de facciones atractivas, pero eso nada interesaba en este momento pues su cuerpo había sido encontrado con la mitad de su rostro arrancado. Solo pudieron reconocerle por su placa de identifiación.
- ¡Por Dios! - Exclamó aterrado el agente Farrel, que era el encargado de la investigación.
- ¿Que mente enferma podría hacer algo de esta magnitud? - dijo el segundo al mando.
En el suelo de una de las diversas salas de lectura regadas por todo el recinto, se encontraba otro cadaver. Esta vez, la sangre no dejaba ver su nombre en su identificación pero su rostro seguía ahí. Su rostro... una expresión que nunca olvidarán, mezclaba entre terror y una risa desquiciada que se mezclaban en una retorcida reacción de muerte. Como si esto no fuera suficiente, el cuerpo sostenía en una de sus manos un cuchillo con el cual al parecer se había rajado el abdomen, en la otra mano, sostenía sus entrañas que brillaban, rojas y viscosas.
Uno de los oficiales no pudo evitar vomitar al ver este horrible descubrimiento. Otros intentaban apartar la mirada de su rostro... su rostro... definitivamente algo que nunca olvidarían.
Farrel buscó pistas de lo que pudo haber pasado esta noche. En el suelo, debajo de una mesa, cerca del cadaver, se encontraba un cuaderno de apuntes. Se acercó a él y le echó un vistazo. Parecía un diario. Sin nombres ni fechas. La única caracteristica que tenía era que no estaba escrito con tinta, no con una pluma normal ni con un lapiz, si no tinta sacada de un tintero. Escudriñó el escrito hasta que encontró una entrada de interes, esta hablaba de lo rutinario que podía llegar a ser un día en la vida de un guarda de la biblioteca, parecía algo muy común salvo que al final decía algo así: "Hoy me he tropezado con un libro que ha caido de una de las estanterías. No estoy acostumbrado a este tipo de lectura y acepto que me da algo de miedo pensar en ello, soy muy superticioso. Tal vez debería echarle un vistazo... solo por curiosidad".
- ¿Que hacemos? - preguntó uno de los oficiales.
El agente Farrel, había estado hipnotizado por la lectura y gruñó cuando fue interrumpido por uno de sus subordinados.
- Vayan y busquen por toda la biblioteca, debeos averiguar si hay mas muertes el dia de hoy. - los subordinados fueron en busca de pistas a orden de su jefe. Farrel continuó con la lectura. Esta vez avanzó unas páginas y encontró otra entrada de interés.
"Ayer he leido un articulo en este libro, no se si llamarle articulo pero no soy muy afín a la lectura así que no sabría llamarle de otra forma. Como sea, este habla sobre la inmortalidad y como puede ser provocada. Como ejemplo, el libro incluía un parrafo en un idioma que desconosco, posiblemente oriental. Sin darme cuenta lo he leido en voz alta. Harris me ha pillado mientras leía aquellas palabras y se ha burlado de mi. Me enfada su forma de ser. Creé que por ser el "hombre modelo" es superior a los demás. Lo que mas me gustaría en este mundo es que desapareciera de mi vida."
En ese momento un ruido distrajo al agente Farrel, era como de algo pesado que se presipitaba sobre el suelo. Rapidamente escuchó la voz de uno de sus compinches que se disculpaba por haber tirado un "noseque". Volvió a buscar otra entrada.
"¡Hoy ha pasado algo terrible! a la vez satisfactorio, pero no deja de ser terrible. Durante la hora del almuerzo he ido a lo que yo llamó Mi santuario. Es una sala abandonada donde puedo pasar un rato agradable y pensar tranquilo sin que los otros guardas me molesten. Sin embargo, el pesado de Harris me ha seguido y ha descubierto mi secreto, comenzó a molestarme y a decir que si no actuaba como su esclavo, me denunciaría ante el director de la biblioteca por hacer uso indebido de las instalaciones. Comenzó a empujarme y yo no podía defenderme, el es mas grande que yo y mucho mas fuerte. En un momento de desesperación, intentando liberarme de sus golpes. Tomé lo primero que estuvo a mi alcanze y lo golpié con fuerza. Lamentablemente para él el busto de piedra lo impactó tan fuerte que le arrancó la mitad de la cara."
Farrel casi vomitó. Esto tenía que ser un cuento, o una lugubre profecia. La entrada de donde provenía el extracto anterior no era la ultima en el diario. Los dias pasaban y el hombre continuaba relatando su retorcida historia. Farrel continuó la misma entrada:
"Decidí dejar el cadaver ahí y marcharme, no tengo suficiente dinero huir lejos y esconderme del castigo que recibiré por este crimen. Sorpresivamente para mí, esto no fue necesario. La mañana siguiente de mi crimen, esntré a la habitación previamente sellada por mi, para mover el cadaver o esconderlo. Casi me muero del susto cuando vi a Harris parado frente a mi, sin la mitad de su rostro y moviendo la boca como si quisiera decir algo. Comenzó a caminar hacia mi como si quisiera atacarme pero yo le grité: ¡No, no te acerques a mi! entonces Harris se detuvo y retrocedió, me quedé perplejo hasta que deducí lo que estaba pasando. Tenía control sobre él. Rapido me dí a la tarea de leer el extraño libro que me había encontrado, sabía que ese maldito tomo color ginda era el responsable de lo que estaba pasando. Averigué mucho leyendolo, ahora sé que lo puedo controlar.. y a otros también."
Farrel dejó de respirar. No podía creer nada de lo que estaba leyendo, ¿Como algo asi podía pasar en la vida real? ¿Como podía pasarle a él? El agente leía el cuaderno con la esperanza de encontrar un aviso que dije "Ja, te engañé" o algo así. No quería... no podía creer nada de esto. Se fue inmediatamente a la ultima entrada. Se veía fresca todavía.
"Durante estos días me he puesto a trabajar en quienes serán mis sirvientes. Pensé que los otros dos guardas serían buenos y no me equivoqué. Con la ayuda de mi zombi personal, Harris, les he dado muerte no sin antes recitar aquel extraño escrito que les da la vida eterna y los convierte en sirvientes dichosos de obedecerme. Durante mi ultimo reclutamiento, el director ha presenciado por accidente el ritual. Horrorizado se ha ido a su oficina a refugiarse. Mis sirvientes y yo le hemos seguido y facilmente tumbamos su puerta. Entramos y desde ahora ese viejo gruñón y mandón me sirve.
Decidí que si mis sirvientes eran inmortales, su amo tambié tenía que serlo. Usé el espejo que tenía el vanidoso del director en su oficina y me recité a mi mismo aquel extraño parrafo. Posteriormente encontré un cuchillo montado en la pared como trofeo, seguramente de los dias de cazador del jefe. Sin siquiera titubear y extaseado por mi inminente inmortalidad, me rebané el abdomen, dios sabrá el placer que me dio hacerlo."
Farrel dio un salto en su lugar. Miró rapidamente al cadaver que tenía a su lado. Comenzó a respirar pesadamente pues esto se había convertido en un macabro juego. El asesino seguramente había planeado todo esto para confundirlos y poder escapar. La entrada no terminaba aquí, asi que Farrel continuó.
"Antes de convertirse en mi sirviente, el director activó una alarma silenciosa, me he dado cuenta por un foco rojo que parpadea cada medio segundo escondido debajo del escritorio. Debo darme prisa y posisionar estrategicamente a mis sirvientes. Veo luces rojas y azules afuera, vienen por mi... lo que no saben es que los estoy esperando, para así hacerlos mis sirvientes también."
- ¡Dios santo! - exclamó Farrel sudando frío. Llamó por radio a sus subordinados pero nadie contestó. Un silencio de muerte se hacía en el lugar y Farrel solo podía escuchar su excitada respiración. Intentó calmarse pero la respiración seguía. Pronto se dio cuenta de que esa respiración no era suya. Tiró el cuaderno al suelo y vio horrorizado como el cadaver frente a sus ojos se levantaba. No estaba muerto, era inmortal. Farrel, al igual que todos los demás, pasaría a ser inmortal también y se convertiría en un sirviente... para toda la eternidad.





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